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Historia

PRIMERO… UN POCO DE HISTORIA

Hablar de la historia de la dieta Paleolítica (o ‘Paleo’, como la llamamos ahora) presenta una disyuntiva, ¿por dónde empezar? A ciencia cierta no sabemos exactamente qué comieron nuestros antepasados durante la Edad de Piedra – sabemos que estaban muy ocupados elaborando cabezas de flechas para cazar mastodontes, caminando y navegando para poblar el planeta y alternando entre períodos de prosperidad y supervivencia. Pero algo parecido a un recetario no estaba entre sus planes.

Además, la nutrición de nuestros primeros ancestros homínidos hace 2.6 millones de años definitivamente no se compararía con la de las comunidades cazadoras-recolectoras de Homos Sapiens previas al desarrollo de la agricultura, ni qué decir de si vivían en la montaña, la tundra, el trópico o el desierto, seguramente todo era distinto.

Sin embargo, lo que sí podemos inferir del record arqueológico, de las teorías actuales y de las comunidades cazadoras-recolectoras que sobrevivieron hasta nuestra era, es que  sin importar dónde vivían buena parte de su dieta provenía de carne de animales y aves (sobre todo vísceras), huevo, pescados, crustáceos, moluscos e insectos. Suponemos que los hombres eran los encargados de proveerla mientras que las mujeres recolectaban verduras, hojas, bayas y tubérculos (a veces en grandes cantidades) y que esta organización del trabajo dio pie a las primeras comunidades organizadas. Muy de vez en cuando tenían la fortuna de toparse con alguna fruta, nueces o, ya en plan de fiesta, un panal con miel!

Hasta aquí todo suena muy idílico y de libro de texto, es en este punto donde empieza la discusión, ¿en verdad nuestros antepasados tuvieron vidas cortas, plagadas de hambre, sufrimiento y enfermedad – como muchos suponemos? Si miramos con más detenimiento y comparamos los restos encontrados con los de comunidades agrícolas y si revisamos los múltiples estudios hechos en poblaciones de cazadores-recolectores desde el S XIX en África, Asia y América, nos topamos con que generalmente no solo eran más altos y fuertes, si no que generalmente llevaron vidas libres de las enfermedades que padecemos hoy en día. Los registros dentales nos dicen mucho de esto – y nos queda claro que no visitaban al dentista. ¿Qué sucedió?

DE VUELTA AL FUTURO

Muchos estudiosos, científicos y médicos comenzaron a hacerse esta misma pregunta hace unos 20 años, básicamente: ¿No será que evolucionamos (o estamos ‘diseñados’) para comer la dieta que llevaron nuestros antepasados por miles y miles de años? La respuesta parece obvia -  es un hecho que actualmente más del 70% de lo que consumimos en nuestra dieta diaria está compuesta de alimentos que nuestros antepasados nunca consumieron (cereales y granos, leguminosas, lácteos, aceites vegetales, alcohol y azúcar refinada) y que como veremos más adelante son un gran reto para nuestros organismos.

¿Qué hacer? El tema es polémico y ha desatado una prolongada y apasionante discusión que toma cada día más auge. En La Boca del Cavernícola te invitamos a formar parte de esta discusión, a formarte una opinión al respecto y a experimentar estas ideas.

Te invitamos a descubrir el poder de tomar el control de tu nutrición y cambiar tu vida en formas inesperadas… acompáñanos.

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